Cómo tocamos

Incluido en: Los sentidos

Cómo tocamos

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Resumen

Cómo los cuatro receptores sensoriales de la piel, que detectan el calor, el frío, el dolor y la presión, nos ayudan a sentir un objeto e incluso pueden ayudarnos a decidir si algo nos gusta o no.

Claves de aprendizaje

  • La piel tiene millones de receptores sensoriales.
  • Existen cuatro tipos de sensaciones principales: tacto, presión, temperatura y dolor.
  • El número de receptores que existe en las distintas partes del cuerpo varía enormemente.
  • Las señales de las distintas partes del cuerpo se envían a regiones específicas del cerebro.

La casi totalidad de los temas cuenta con un pack de materiales de aprendizaje dirigidos tanto al docente como a los alumnos. Entre los recursos incluidos hay bloques con ampliación de las preguntas formuladas, diagramas etiquetados y mudos así como diversas imágenes asociadas. Puedes descargarte todos estos recursos bien en una carpeta zip o bien uno o a uno.

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«Oh, ¡qué agradable!».

«Sí, qué suave».

«Esto me gusta».

Funciona por todo el cuerpo.

«Agggg».

«¡Por Dios! Son gusanos, ¡ahhh!»

«Uuurgh».

Te hace percibir al momento el tacto de algo.

«¡Urgh!».

Y puede producir dos sensaciones extremas...

Tanto placer como dolor intenso.

Así que, ¿cómo funciona el sentido del tacto?

La piel tiene millones de receptores sensoriales.

Más de 4 millones de receptores cutáneos

Estas terminaciones nerviosas registran lo que pasa en toda la superficie de tu cuerpo y envían señales a la médula espinal y al cerebro.

Pero no todas son iguales.

Hay distintas clases de terminaciones nerviosas que registran cuatro tipos de sensaciones.

4 clases principales de receptores cutáneos: Tacto. Presión. Temperatura. Dolor

Así que el sentido del tacto es, de hecho, un sentido combinado.

Receptores del dolor

Los receptores del tacto se encuentran en la superficie de la piel. Nos permiten sentir hasta el contacto físico más leve.

Receptores de la presión

Los receptores de la presión se encuentran a mayor profundidad bajo la superficie de la piel. Detectan la magnitud del contacto respondiendo a cambios de presión y vibración.

Receptores de la temperatura

Además hay receptores especializados en detectar el frío y otros que perciben el calor. Controlan la temperatura de nuestro entorno.

Receptores del dolor

Pero los más numerosos con diferencia son los receptores del dolor. Nos informan del peligro.

1cm2 de piel contiene aproximadamente: 1 receptor del calor. 6 receptores del frío. 15 receptores de la presión. 200 receptores del dolor

También varía mucho el número de receptores que hay en las distintas partes del cuerpo.

Por eso un pequeño arañazo en la yema del dedo puede doler mucho más que un corte en la pierna.

Las señales de las distintas partes del cuerpo se envían a regiones específicas del cerebro.

De manera que se forma en la mente un mapa del cuerpo que es proporcional al número de receptores.

Si nos guiáramos por el mapa corporal del cerebro, las supersensibles manos serían enormes, los pies serían del tamaño del pecho y la cara sería mayor que la espalda.

Esto hace que el sentido del tacto sea quizá uno de los sentidos más extraños.


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