El ADN y los delitos

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El ADN y los delitos

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Resumen

Las técnicas de huella genética pueden relacionar una persona con una escena del crimen mediante tan solo unas células. Breve historia de las técnicas de huella genética y los grandes avances que las han hecho posibles.

Claves de aprendizaje

  • Todos tenemos un ADN distinto, excepto los gemelos.
  • El ADN que se encuentra en la escena del crimen puede incriminar o exculpar a los sospechosos.
  • Al principio las pruebas de huella genética determinaban el grupo sanguíneo.
  • Actualmente, estas pruebas de ADN identifican a una persona por una sola hebra de ADN.

La casi totalidad de los temas cuenta con un pack de materiales de aprendizaje dirigidos tanto al docente como a los alumnos. Entre los recursos incluidos hay bloques con ampliación de las preguntas formuladas, diagramas etiquetados y mudos así como diversas imágenes asociadas. Puedes descargarte todos estos recursos bien en una carpeta zip o bien uno o a uno.

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Desde los años 50, los científicos han desarrollado técnicas para explorar cómo nos diferencia el ADN.

Y, sin saberlo, también desarrollaron una herramienta fundamental para la investigación de delitos.

El ADN es el material genético de una célula y puede describirse como la huella dactilar de un organismo.

El ADN humano contiene unos 3.000 millones de bases y más del 99 % de ellas son iguales en todas las personas.

Pero la diferencia del 1 % supone que no hay dos personas con ADN idéntico, salvo los gemelos.

El ADN obtenido a partir del material genético de la escena del crimen puede incriminar a una persona o descartarla como culpable.

En los años 60, las técnicas de caracterización de ADN necesitaban una gran cantidad de material biológico y solo determinaban el grupo sanguíneo.

En pocas escenas del crimen había una cantidad suficiente de sangre o tejidos, y solo hay cuatro grupos sanguíneos, así que estas primeras técnicas no ayudaban a descartar sospechosos.

Sin embargo, en 1984 se desarrolló un método denominado polimorfismo de la longitud de fragmentos de restricción, que después se llamaría «técnica de la huella genética».

Polimorfismo de la longitud de fragmentos de restricción técnica de la huella genética.

En 1987, se empleó por primera vez el ADN para atribuir un delito a una persona.

Esta técnica aún requería una gran cantidad de ADN, así que muchas veces era necesaria una muestra de sangre.

En poco tiempo, esta nueva técnica pasó a ser una herramienta esencial contra el crimen y se crearon bases de datos de ADN en todo el mundo.

Ya en 1997, los forenses podían analizar cantidades diminutas de ADN presentes en muestras de saliva, sangre y otros fluidos,

Los forenses lo hacen gracias a una técnica denominada reacción en cadena de la polimerasa.

Reacción en cadena de la polimerasa.

En la reacción en cadena de la polimerasa se somete el ADN analizado a un calor intenso, que separa la doble cadena de ADN en dos hebras.

Se somete el ADN a calor intenso. El ADN se separa en dos hebras.

Al enfriarse la mezcla, se fijan enzimas en cada hebra de ADN, se crea una copia exacta de la mitad que falta y así se forman dos nuevas hebras dobles de ADN.

se fijan enzimas sobre cada hebra, se forma una copia exacta.

Los forenses pueden crear un perfil de ADN completo a partir de una única hebra de ADN.

Basta un solo cabello o una gota de sangre en la escena del crimen para identificar al delincuente.

La técnica de la huella genética sigue avanzando y revolucionando la ciencia forense para conseguir un mundo más seguro.


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